Grupos de trabajo

Grupo de transmisión de la experiencia en Psicoanálisis (Rosario).

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Hacer psicoanalítica la trasmisión de la clínica.

Cuando en 1953 Lacan toma la decisión de hacer explícito el interrogar la función de la palabra en el dominio del psicoanálisis, su apuesta promueve una delimitación de consecuencias inimaginables para el momento.

Lo que podríamos llamar su "llamado" a transitar un programa que oriente la formación de los psicoanalistas, se materializó en la proposición realizada en Roma y que conocemos bajo el título de "Función y Campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis" En el centro de dicha propuesta encontraremos la pregunta permanente sobre la relación transferencial, es decir, la interrogación por las cuestiones de discurso que implican al analista y al analizante.

Desde ese momento y en adelante, el psicoanálisis no podrá quedar relegado a una mera relación entre una teoría y su aplicación técnica; en consecuencia, lo que haga el analista, su práctica, no será pasible de una interrogación deontológica que circule por fuera de la experiencia misma y que pueda ser o no aplicada.

Se establece así una dimensión ética inseparable de la "teoría y de la "práctica" mismas y esto implicará para los psicoanalistas un arduo trabajo; dimensión ética entonces, en el posicionamiento transferencial y en un orden de discurso atravesado por topologías que dimensionan lo real, lo imaginario y lo simbólico en juego, pudiendo llamar a este ámbito como el de la práctica de discurso y su modulación de goce- sentido.

Entendemos por ello el reconocimiento de una incompatibilidad  fundamental “entre el lenguaje en su ser y la conciencia de sí en su identidad”.   Incompatibilidad del sujeto y el Otro que desorganiza todas las delimitaciones clínicas que intentan, en pro de una generalización nosológica, (es decir las supuestas estructuras clínicas), reducir lo singular que revela la experiencia del psicoanálisis en cuanto al efecto sujeto.

Consideramos que un psicoanálisis no es una actividad reflexiva ni tampoco introspectiva, que interiorizaría un saber (siempre generalizable) en lo que lo psíquico recubriría lo real, sino una experiencia en la que el pensamiento del afuera del lenguaje, tal como lo expresa Foucault, disloca al sujeto supuesto psicológico y su saber supuesto, así lo encontraremos en el texto de Lacan "Equivocación del Sujeto supuesto Saber"; experiencia que pone de manifiesto aquello que resulta inclasificable en las clasificaciones nosográficas.

No hay análisis posible si no se constituye un vínculo entre el que analiza y aquel que es dado en llamar analista.  Raras palabras que no hacen  evidente por sí mismas el vínculo de trabajo que sostienen; muy a menudo este es tomado como el vínculo de analista y paciente, en la medida en que lo activo y lo pasivo establece y distribuye la posición de ambos.

Desde estas premisas proponemos un espacio de transmisión que permita a los analistas testimoniar  tanto de sus intervenciones  y los efectos que ellas provocan en aquel que analiza, como los efectos del decir del analizante  en el primero.  Tomar en cuenta lo que del testimonio de una experiencia de psicoanálisis  pueda ser  transmisible  y reconocer sus límites al reconocer la dimensión de lo singular.


Juan Alberto Manino

Para solicitar más información o inscripción al grupo de trabajo:
Tel: 341-6936485 (dejar mensaje escrito aclarando el motivo).
E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Información adicional

  • Días y horario: 1º y 3º lunes de cada mes
  • Lugar: Cerrito 1125 (Rosario)
  • Coordinador: Juan Alberto Manino
  • Integrantes: Martin Coronel, Luciana Felip, Héctor García, Jessica Rossi
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