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Jueves, 20 Noviembre 2014 00:00

Dispositivo de transmisión de las experiencias, en el ámbito institucional.

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Exposición presentada en las II jornadas anuales del programa Andrés Rosario.

Martin Coronel.

7/11/2014

 

En este día no vamos a presentar un caso ni hablar de los problemas de los pacientes sino de los nuestros, con los que nos encontramos a la hora de sostener una práctica que se considera clínica y analítica, sin ser todos los que participamos de esta áreas Psicoanalistas, pero si compartimos la experiencia de sentarnos horas y horas a escuchar pacientes que vienen en este caso, muchos de ellos con sufrimientos subjetivos atravesado por el consumo de drogas.

Terapias individuales es un área dentro del programa Andrés Rosario; que funciona en forma transversal a o los dispositivos que conforman el organigrama institucional.

En términos prácticos articulamos con los distintos dispositivos para la atención de los pacientes, constituyéndose como equipo de referencia de aquellos pacientes que solo concurren a terapia individual, como tratamiento.

Esta situación de transversalidad nos lleva necesariamente a una continua y permanente articulación con las distintas áreas en las que circulan los pacientes.

Dicha articulación es sumamente necesaria a la hora de atender pacientes que portan ciertas complejidades y requieren el trabajo entre varios actores, sea para pensar cuestiones de la medicación, del ámbito legal, familiar o el transcurrir de una internación, evidentemente no sería posible un trabajo terapéutico mas o menos responsable sin este tipo de articulaciones.
En este hablar de las situaciones con un compañero con otro, los datos de pasillos, los malos entendidos, las formalidades y las informalidades no son sin consecuencias en la clínica.

Cada uno de estos movimientos implica un acervo de información, de juicios y pre juicios, que a la hora de escuchar a cada paciente tiene sus costos e impacto en la dirección de la cura.

En tanto equipo (de terapias individuales) tenemos la reunión semanal, reunión de olos viernes para trabajar “los casos”. Y es aquí, que nos encontrábamos con la misma situación que con el re trabajo con las otras áreas, es decir las opiniones, las comparaciones con otros casos, los juicios y prejuicios hacían que en cada encuentro, el trabajo, que con toda buena intensión apuntaba a acompañar a un colega, terminaba convirtiéndose en un obstáculo más para él.

Aclaro que la cuestión no pasa por buenas o mala intenciones, predisposición a escuchar a un colega o un tema de coordinación del equipo, sino más bien de una cuestión estructural del discurso y la escucha en transferencia.

Dice Oliverio Girondo en uno de sus poemas: “la experiencia es un mal que ofrece muy poco riesgo de contagio”, parece que algo de esto hay a la hora de escuchar a un colega en su práctica, todos sabemos que hacer cuando se trata de la práctica del otro, este saber impacta directamente en forma negativa en la escucha, más que escuchar al otro sucumbimos en la escucha de nuestros propios fantasma y pre- juicios.

Advertido de estas cuestiones, pusimos a prueba diferentes modos de presentación, pero inevitablemente el espacio de supervisión caía en el lugar del consejo en los mejores casos y en el lugar de las directiva en otros.

A mediados del 2011 nos llega un dispositivo para la transmisión de la experiencia creado por Juan Alberto Manino y que había sido puesto en práctica en diferentes ámbitos de la salud en esta ciudad. Jorge Facendini Coordinador del Área Ambulatoria en aquel año, se decide a ponerlo en práctica y rápidamente se instituye como el dispositivo de supervisión con el que hoy día continuamos trabajando.


Dispositivo de transmisión de la experiencia.

Será necesario al menos cinco integrantes como modo optimo de funcionamiento, ya verán Ud. Por qué.

A fin de dar claridad a la exposición, primeramente una breve descripción del dispositivo, la presentación dentro del mismo se dará en tres momentos.

Primer momento: quien va a poner (a desposesión y también) a disposición su experiencia clínica, elige a un compañero para que escuche su relato, este ultimo lo hará a modo de “entrevistador”.

El resto de los compañeros/colegas presentes permanecerán en silencio durante el desarrollo de ese dialogo.

Segundo momento: una vez concluido el dialogo entre los dos participantes, estos se quedan en silencio y el resto del equipo comienza una charla trabajando sobre el texto de lo escuchado.

Tercer momento: de cierre, es el más breve, unos minutos donde todos pueden dar una opinión o aclarar alguna cuestión brevemente.

En cuanto al primer momento se destacan dos cuestiones, primero, quien va a presentar elige a quien quiere que lo escuche, esto es un paso importante si lo pensamos en términos transferenciales, no nos da lo mismo hablar con una u otra persona sobre determinado asunto o determinado paciente. En segundo lugar es necesario destacar el lugar de los oyentes desde la abstinencia, el dispositivo en si mismo es un ejercicio de la abstinencia. Esto implica para quienes no están familiarizados con la técnica analítica o el psicoanálisis, permanecer en silencio, sin ningún tipo de manifestación en lo posible ni siqueira gestual en cuanto a lo escuchado y sostener dicha escucha liberada en lo posible de juicios o prejuicios. Al decir de nuestro compañero Rubén, se trataría como una escena teatral donde la luz se apaga en el sector de los que escuchan para mantenerse el foco en los que hablan.

Decía que se necesitan al menos cinco integrantes para el desarrollo del dispositivo. Es importante que en el segundo momento sean al menos tres los que dialoguen sobre el texto donado, al ser tres se evita la tensión dual imaginaria del espejo.

Entonces, en este segundo momento, quienes participaron (presentador y entrevistador) pasan a ocupar el lugar abstinente, y el resto comienza un dialogo sobre el texto escuchado, en la metáfora que nos traía Rubén cambia la escena, se apaga la luz sobre la dupla y se ilumina el espacio de quienes escuchaban.

El trabajo que se da en ese momento es sobre lo escuchado en el dialogo anterior, esto excluye introducir elementos externo a ese dialogo. Lo importante es que al trabajar sobre lo dicho en la entrevista, esto incluye tanto el texto de quien presenta como al del entrevistador.

El tercer momento donde se abre a la palabra de todo aquel que desee aportar algo a lo ya dicho, (se encienden todas las luces de la sala) cumple la función de cierre sobre lo que ha quedado flotando y por qué no, da cierta contención de la angustia que podría haberse convocado.

Es de destacar que este dispositivo ha tenido algunas variaciones respecto de la versión que ha transmitido Manino, a fin de adecuarlo a las particularidades de nuestra práctica. Una de ellas es que no sea la misma persona quien entreviste en todos los casos, lo que permite que se corra la función de supervisión de una persona al dispositivo en sí.

Una de las primeras preguntas que surgió cuando armamos el dispositivo fue: “ quien supervisa?”. Llamado a los gritos de un maestro sapiente que garantice el saber, no hay uno que sepa más que garantice un saber desde una exterioridad extrajera al discurso donado, no hay a quien seguir en lo ya aprendido en el sentido positivista del término.

No se trata de si se hizo lo correcto, en todo caso serán los lapsus las interrupciones/ irrupciones en transferencia, los mojones de la transmisión, los participantes del dispositivo se supervisan al escuchar al otro en abstinencia y en transferencia, el dispositivo mismo es el supervisor.

La decisión de una práctica sostenida en este dispositivo, que se pretende psicoanalítico no puede recibir de otros una autorización que solo le pertenece al analista. Que el analista decida por el psicoanálisis es una forma de poder habilitarse a sí mismo por los riesgos que corre.

Practica del discurso, que al decir de Manino “Trata de apuntar a la dimensión del síntoma en la que se supone al sujeto hablante y esto implica la transferencia como soporte de esta práctica.” 

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Gente en la conversación

  • Sostener en acto la experiencia que abre un psicoanálisis cada vez, implica considerar el valor de la palabra que se sostiene del diagrama discursivo que lo provoca. El dibujo del diagrama toma cuerpo en el preciso relato de Martin Coronel, sobre todo cuando se pone de relieve un proceso en el que el acto de "donación" se nutre de los fallidos que exceden lo ya sabido y su imperativo de reproducción. Este texto permite imaginar que un psicoanálisis también puede estar en acto en la ceremonia de su transmisión cuando alguien lo pro-pone.

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