Intervenciones orales
Red de Psicoanalistas

Red de Psicoanalistas

Exposición presentada en las II jornadas anuales del programa Andrés Rosario.

Martin Coronel.

7/11/2014

 

En este día no vamos a presentar un caso ni hablar de los problemas de los pacientes sino de los nuestros, con los que nos encontramos a la hora de sostener una práctica que se considera clínica y analítica, sin ser todos los que participamos de esta áreas Psicoanalistas, pero si compartimos la experiencia de sentarnos horas y horas a escuchar pacientes que vienen en este caso, muchos de ellos con sufrimientos subjetivos atravesado por el consumo de drogas.

Terapias individuales es un área dentro del programa Andrés Rosario; que funciona en forma transversal a o los dispositivos que conforman el organigrama institucional.

En términos prácticos articulamos con los distintos dispositivos para la atención de los pacientes, constituyéndose como equipo de referencia de aquellos pacientes que solo concurren a terapia individual, como tratamiento.

Esta situación de transversalidad nos lleva necesariamente a una continua y permanente articulación con las distintas áreas en las que circulan los pacientes.

Dicha articulación es sumamente necesaria a la hora de atender pacientes que portan ciertas complejidades y requieren el trabajo entre varios actores, sea para pensar cuestiones de la medicación, del ámbito legal, familiar o el transcurrir de una internación, evidentemente no sería posible un trabajo terapéutico mas o menos responsable sin este tipo de articulaciones.
En este hablar de las situaciones con un compañero con otro, los datos de pasillos, los malos entendidos, las formalidades y las informalidades no son sin consecuencias en la clínica.

Cada uno de estos movimientos implica un acervo de información, de juicios y pre juicios, que a la hora de escuchar a cada paciente tiene sus costos e impacto en la dirección de la cura.

En tanto equipo (de terapias individuales) tenemos la reunión semanal, reunión de olos viernes para trabajar “los casos”. Y es aquí, que nos encontrábamos con la misma situación que con el re trabajo con las otras áreas, es decir las opiniones, las comparaciones con otros casos, los juicios y prejuicios hacían que en cada encuentro, el trabajo, que con toda buena intensión apuntaba a acompañar a un colega, terminaba convirtiéndose en un obstáculo más para él.

Aclaro que la cuestión no pasa por buenas o mala intenciones, predisposición a escuchar a un colega o un tema de coordinación del equipo, sino más bien de una cuestión estructural del discurso y la escucha en transferencia.

Dice Oliverio Girondo en uno de sus poemas: “la experiencia es un mal que ofrece muy poco riesgo de contagio”, parece que algo de esto hay a la hora de escuchar a un colega en su práctica, todos sabemos que hacer cuando se trata de la práctica del otro, este saber impacta directamente en forma negativa en la escucha, más que escuchar al otro sucumbimos en la escucha de nuestros propios fantasma y pre- juicios.

Advertido de estas cuestiones, pusimos a prueba diferentes modos de presentación, pero inevitablemente el espacio de supervisión caía en el lugar del consejo en los mejores casos y en el lugar de las directiva en otros.

A mediados del 2011 nos llega un dispositivo para la transmisión de la experiencia creado por Juan Alberto Manino y que había sido puesto en práctica en diferentes ámbitos de la salud en esta ciudad. Jorge Facendini Coordinador del Área Ambulatoria en aquel año, se decide a ponerlo en práctica y rápidamente se instituye como el dispositivo de supervisión con el que hoy día continuamos trabajando.


Dispositivo de transmisión de la experiencia.

Será necesario al menos cinco integrantes como modo optimo de funcionamiento, ya verán Ud. Por qué.

A fin de dar claridad a la exposición, primeramente una breve descripción del dispositivo, la presentación dentro del mismo se dará en tres momentos.

Primer momento: quien va a poner (a desposesión y también) a disposición su experiencia clínica, elige a un compañero para que escuche su relato, este ultimo lo hará a modo de “entrevistador”.

El resto de los compañeros/colegas presentes permanecerán en silencio durante el desarrollo de ese dialogo.

Segundo momento: una vez concluido el dialogo entre los dos participantes, estos se quedan en silencio y el resto del equipo comienza una charla trabajando sobre el texto de lo escuchado.

Tercer momento: de cierre, es el más breve, unos minutos donde todos pueden dar una opinión o aclarar alguna cuestión brevemente.

En cuanto al primer momento se destacan dos cuestiones, primero, quien va a presentar elige a quien quiere que lo escuche, esto es un paso importante si lo pensamos en términos transferenciales, no nos da lo mismo hablar con una u otra persona sobre determinado asunto o determinado paciente. En segundo lugar es necesario destacar el lugar de los oyentes desde la abstinencia, el dispositivo en si mismo es un ejercicio de la abstinencia. Esto implica para quienes no están familiarizados con la técnica analítica o el psicoanálisis, permanecer en silencio, sin ningún tipo de manifestación en lo posible ni siqueira gestual en cuanto a lo escuchado y sostener dicha escucha liberada en lo posible de juicios o prejuicios. Al decir de nuestro compañero Rubén, se trataría como una escena teatral donde la luz se apaga en el sector de los que escuchan para mantenerse el foco en los que hablan.

Decía que se necesitan al menos cinco integrantes para el desarrollo del dispositivo. Es importante que en el segundo momento sean al menos tres los que dialoguen sobre el texto donado, al ser tres se evita la tensión dual imaginaria del espejo.

Entonces, en este segundo momento, quienes participaron (presentador y entrevistador) pasan a ocupar el lugar abstinente, y el resto comienza un dialogo sobre el texto escuchado, en la metáfora que nos traía Rubén cambia la escena, se apaga la luz sobre la dupla y se ilumina el espacio de quienes escuchaban.

El trabajo que se da en ese momento es sobre lo escuchado en el dialogo anterior, esto excluye introducir elementos externo a ese dialogo. Lo importante es que al trabajar sobre lo dicho en la entrevista, esto incluye tanto el texto de quien presenta como al del entrevistador.

El tercer momento donde se abre a la palabra de todo aquel que desee aportar algo a lo ya dicho, (se encienden todas las luces de la sala) cumple la función de cierre sobre lo que ha quedado flotando y por qué no, da cierta contención de la angustia que podría haberse convocado.

Es de destacar que este dispositivo ha tenido algunas variaciones respecto de la versión que ha transmitido Manino, a fin de adecuarlo a las particularidades de nuestra práctica. Una de ellas es que no sea la misma persona quien entreviste en todos los casos, lo que permite que se corra la función de supervisión de una persona al dispositivo en sí.

Una de las primeras preguntas que surgió cuando armamos el dispositivo fue: “ quien supervisa?”. Llamado a los gritos de un maestro sapiente que garantice el saber, no hay uno que sepa más que garantice un saber desde una exterioridad extrajera al discurso donado, no hay a quien seguir en lo ya aprendido en el sentido positivista del término.

No se trata de si se hizo lo correcto, en todo caso serán los lapsus las interrupciones/ irrupciones en transferencia, los mojones de la transmisión, los participantes del dispositivo se supervisan al escuchar al otro en abstinencia y en transferencia, el dispositivo mismo es el supervisor.

La decisión de una práctica sostenida en este dispositivo, que se pretende psicoanalítico no puede recibir de otros una autorización que solo le pertenece al analista. Que el analista decida por el psicoanálisis es una forma de poder habilitarse a sí mismo por los riesgos que corre.

Practica del discurso, que al decir de Manino “Trata de apuntar a la dimensión del síntoma en la que se supone al sujeto hablante y esto implica la transferencia como soporte de esta práctica.” 

Grupo Herkos

Hector García, Luciana Felip, Jesica Rossi, Maximiliano Arevalo, Elisa Santoro, Mara Escudero, Rodolfo Piccolo, Carolina Imfeld, Martin Coronel.

Video Debate:

  • Las transferencias.
  • Disparidad subjetiva.
  • Presunta situación.
  • Excursiones técnicas.

Día y Horario: Lunes 27/10, 20:00hs (Inscripción: $20).

Lugar: Librería Homo Sapiens (Sarmiento 829 - Rosario).

Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

6 de Noviembre de 8:30 a 19:00hs y 7 de Noviembre de 11:00 a 17:00hs

Sede del PCF - Distrito 7 - Mano a Mano (Ov. Lagos 790 - Rosario)

Inscripciones: de 9 a 15hs en 3 de Febrero 1265 (Rosario)

  • Hasta el 25/10: $100
  • Desde el 26/10: $150
  • Estudiantes: $50

Se entregan certificados.

La vez pasada introduje la lectura de Freud, a propósito de los actos fallidos, a partir de un elemento que no está enunciado textualmente, que es el de la puesta en cuestión del sentido de realidad. Alrededor de este tema de la realidad, ubicaba el acto fallido como un acto que por algún motivo no puede realizarse. Ya sea en los actos de palabra o en los actos concretos, en acciones concretas, etc. Alguna idea, o alguna intención o algún propósito, -llegué a decir al final de la exposición- que en este caso, -si hablamos de la palabra, en el hablar- ejercía su acción sobre la persona que hablaba. Y de ahí surgía entonces el traspié respecto a la realidad. 

Para pensar esto mencioné el texto que relataba la presentación del modelo de belleza latina de estatua del Doríforo, el cual se considera una especie de canon necesario para la representación de lo estéticamente ideal. De ahí tomábamos el sesgo de que la realidad no es un hecho meramente fáctico, meramente perceptual sino que está vinculada a las condiciones, identificaciones podemos decir, que nos permiten comprender que estamos situados en tales o cuales realidades, que la realidad tiene sentido. 

Esta línea que tiene que ver con el término “sentido” vamos a tomarla como referencia en el transcurso del año; y, fundamentalmente, para ir dándole cada vez más peso, más densidad. En ese sentido, estamos con un texto que Freud presenta en el año 1915, o sea, 15 años después de la primera obra fundacional del psicoanálisis que es La interpretación de los sueños, llamada interpretación de los sueños, llamada el sentido de los sueños, la Traumdeutung, la palabra deutung en alemán significa interpretación, también significa sentido, significado. Freud en La interpretación de los sueños esta señalando que este tipo de fenómenos que ocurren cuando dormimos, no son contingentes ni tampoco son expresiones de determinaciones fisiológicas del estado del dormir, consecuencias de tal estado que funcionan produciendo este tipo de fenómenos oníricos; sino que, por lo contrario, podemos considerar 2 que tienen un sentido. Es decir, que también pertenecen al campo de lo anímico con igual derecho que cualquier otro pensamiento.

(para seguir leyendo, descargar el archivo adjunto debajo ↓)

 

“La furia por curar lo incurable es destructiva; los griegos llamaban sabiduría al sentido de los límites, de los límites propios. Conocer la diferencia entre lo curable y lo incurable, lo exigible y lo que no es exigible, es un principio de orden que nos permitiría vivir de otro modo”.

Juan Bautista Ritvo

Admisión

Llegó con nominaciones centradas sobre su cabeza. Hablaban las partes de una disputa, quizás económica. Qué puede. Qué no. Un incendio. Se planteaban veredas opuestas sobre sus posibilidades. Un hombre de cuarentitantos certificado, de discapacidad. Sufría epilepsias desde niño. Cuando le apuntábamos y pretendíamos su decir sobre los dichos que lo envolvían, alcanzamos a percibir que solía “quedarse pegado” al discurso del otro. Corrimos al otro. Afuera. Y entonces comenzó a trastabillar. ¿Qué digo sin el otro? Y en éste caso, un Otro invocado desde la debilidad para ser tanto garantía de sujeto predicado como de saber hacer. ¿Un Otro deseado como omnipotente?

Un dispositivo de admisión en El Centro de Día nos funciona como una suerte de primera fotografía. Al decir de Alejandro Dolina, fotografías que con el paso del tiempo se transforman. Los fotografiados se mueven, por ejemplo y en éste caso, ese abrazo y esa sonrisa de la prima ya no son tan cómodos para el sobrino, que ahora se lo nota intentando soltarse. Y aquel almuerzo sonriente, cayó mal. Porque el hombre de cuarentitantos somatizaba las tensiones y cortocircuitos discursivos con problemas digestivos varios. Sebastián.

Un dispositivo de admisión nos permite decir sí: trabajar con el otro, que el otro trabaje en nosotros. Y que venga el movimiento de los fotografiados.

¿Qué debilidad?

Entendemos que abordar la debilidad mental no como un mero déficit certificado por test militares, sino como la vacilación propia del sujeto para posicionarse y asentarse en un discurso, nos lleva a contemplar la hipótesis lacaniana:

“Llamo debilidad mental, al hecho de que un ser, un ser parlante, no esté sólidamente instalado en un discurso. Es lo que hace el precio (lo valioso) del débil. No hay ninguna otra definición que se le puede dar, sino de ser lo que se llama un poco descarriado. Es decir que entre dos discursos, él flota. Para estar sólidamente instalado como sujeto, es necesario atenerse a uno o bien saber lo que se hace. (J.LACAN Clase 7, 15 de marzo de 1972. El Seminario 19, …Ou pire)”.

Leemos en “No todo es amor, madre” de Jorge Jinkis un trabajo fuerte sobre tales postulados:

“(…) “debilidad” designa la estructura de lo mental y no un rasgo que se puede predicar de alguna estructura específica. (…) No toda añoranza del origen puede interpretarse como hacerse uno bajo la envoltura tierna de la madre (Mannoni). Precisamente la debilidad de la que hablamos es la de nuestro pensamiento, la que no resigna el número dos para soñar con ese encuentro.”

Avanzará en su argumentación de la mano del escritor de La Metamorfosis, revisitando las interpretaciones de su Carta al padre:

“Kafka no vacila: un deseo de debilidad, volver a sentirse débil, como si la invalidez acrecentara la potencia materna que vivifica para reproducir entonces el convencimiento feliz de aquel consuelo inigualable”.

Nos parece importante llevar al diario del trabajo la afirmación y la inversión en clave de hipótesis de trabajo. Hay debilidad mental, y se la desea. Un deseo de debilidad: empuje de hacer aparecer a un Otro omnipotente, que sabe y hace.

Para pensar a la debilidad entonces, pivotearemos entre tales hipótesis: el deseo de debilidad (búsqueda del Otro omnipotente) y el flotar entre dos discursos por no estar sólidamente instalado en uno. Pivotearemos allí como un jugador de básquet que tiene uno de sus pies en el piso, para poder moverse en varias direcciones. Pivotearemos, en definitiva, intentando no quedar en el lugar del Pitufo Filósofo, aquel al que en la supuesta aldea socialista (Antoine Buéno), se le suele dar una buena patada en el culo por solo repetir y justificar todo lo que le dice el padre-teoría.

Nocturno a mi barrio

dicen que me fuí del barrio...
cuándo?
pero cuándo?
si siempre estoy llegando,
y si una vez me olvidé;
las estrellas de la esquina de la casa de mi vieja,
titilando como si fueran manos amigas, me decían
"nene quedate aquí!, quedate aquí, quedate aquí...”

Sebastián siempre quiso volver, porque nunca se fue. Quizás radique allí su resistencia, su lucha y precio. Porque sostenía la incomodidad de no estar en casa. Vivía en una pensión en la cual le costaba mucho pagar barato cuando en otro barrio, su barrio, estaba la casa que había heredado de sus padres. Casa de su infancia. Que estaban arreglando familiares para alquilar:

“La casa era una mugre, nosotros la estamos arreglando para que la pueda alquilar. Una vez vino Sebastián y se fue al contenedor que estaba afuera y de a poco empezó a sacar algunas cositas. Es eso que está ahí. ¿Ven? Unos autitos de madera y esas cositas”.

Click. Foto: sus familiares. En diferentes entrevistas nos planteaban que el muchacho no cedía el empuje de volver. Que no se conformaba con estar viviendo “sin problemas en la pensión”. Controlado, cuidado. En ése momento, donde todavía había irregularidades con sus crisis epilépticas por una no aceptación de tal padecimiento, llevándolo a no tomar la medicación, pudimos ubicar una frase imperativa: no puede vivir solo. Trabajó en nosotros esa frase. La hicimos nuestra teniendo en cuenta alarmas básicas que en lo cotidiano no sonaban. Lo hablamos con él. Insistimos, ¿desde el lugar del amo y el dominio? No fue sin una crisis importante y un golpe fuerte sobre el rostro por una caída, que pudo verbalizar en diálogos posteriores: “si no tomo la medicación me hago mierda”. Golpes que le permitieron avanzar en la consciencia de su enfermedad. La medicación estabilizó las crisis epilépticas y ya hace rato que no surge ese cortocircuito. Vinieron otros. A respondernos el imperativo construido:

“Encontré con quien irme. Y vuelvo a mi casa. Ya avisé que no la alquilen más. En la pensión en la que estoy hay un compañero que está buscando un lugar. Le ofrecí que se venga conmigo. Le voy a cobrar un alquiler.”

Es importante señalar, en éste punto aquel “no puedo saber” que se le supone al sujeto en la debilidad. Punto que no es muerto. Punto de marcha, en todo caso. Trabajable. Analizable. Desde el cuestionamiento y la interrogación. Lo cierto es que su resolución aparentaba ser saludable, pero nos quedaba resonando aquel “me hago mierda” como suerte de empuje pulsional. De hacerse cagar. A Sebastián en mayor o menor medida, le sacan ventaja. Lo cagan. Un par de meses después nos encontramos que su compañero, sería uno más de esa lista. Otros que dominan y aprovechan al débil. ¿Qué aprovechan del débil? Posible respuesta: su deseo de debilidad. De hacer uno con un otro omnipotente. Amo. Retorna entonces el “no puedo saber” como descarriamiento.

Fue así como Sebastián ya no entraba en su propia casa. Quedaba afuera. Barriendo. Adentro una familia que su compañero le metió. También bajo la promesa de alquileres (nunca cobrados). Es notable las producciones gráficas-significantes del concurrente en ese momento: la casa por un lado, afuera él. Sentado. En otra, coloca a ésta familia en el lugar de su familia. Eran pronto seis personas. Siete Sebastián, afuera. Barriendo.

En la institución muchos coordinadores y profesionales se enojaron. Es paradójico el efecto: “escúchame… hace lo que quiere. No nos escucha”. De pronto, desde el descarriamiento, el débil domina. No estará de más entonces, revisar el diccionario (RAE) sobre aquel significado que definitivamente está implicado en las tensiones de una dirección clínica posible:

descarriar
(De des- y carro).
1. tr. Apartar a alguien del carril, echarlo fuera de él.
2. tr. Apartar del rebaño cierto número de reses. U. t. c. prnl.
3. prnl. Dicho de una persona: Separarse, apartarse o perderse de las demás con quienes iba en compañía o de las que la cuidaban y amparaban.
4. prnl. Apartarse de lo justo y razonable.

Click. Foto.

Impacto y horizonte

No tardó mucho en incorporarse al grupo de los que cuentan con mayor autonomía y despliegue dentro del lenguaje. Se visitaron en horarios extra institucionales, planearon comidas y hasta salidas a los bailes. Fue el concurrente que pasó a cortar el cabello (algo que su madre hacía en él) en una de las oportunidades. Y desplegó todo un saber de tangos y dibujos. Podríamos decir que a nivel institucional, de a poco fue forjando un lazo de compromiso con pares. Nos fuimos enterando de cómo su billetera se las arregla cada tanto para quedar vacía al caerse delante de un otro que arremete. O que adoptó una mascota como forma de pago por alquileres incumplidos de parte de aquella familia que finalmente se fue. Para que ingrese otro. Un tío. Ahora sí, familiar. Tres entonces. Su compañero desde la pensión, su tío… y Sebastián nuevamente adentro.

Un fin de semana, cercano a las fiestas de fin de año, se descompensó en su casa por problemas estomacales. Nos retornó aquel imperativo construido: no puede vivir solo. Y fue el tío quien consiguió la ambulancia para el suero y la internación. Pero el relato que le llegó al grupo de concurrentes fue otro. Estuvo mediatizado por “su compañero”, quien de pronto “lo había salvado y se había ocupado de todo, estando Sebastián con riesgo de vida”. Otra foto. Otro movimiento. Sus compañeros del Centro de día, de salidas, bizcochitos y mates, se angustiaron. Recurrieron al personal para sobrellevar la situación y enterarse que no había sido así. Que incluso, no hubo riesgo al poder ser atendido. Esto fue para ellos enterarse no sólo que les mintieron, sino que a Sebastián lo joden. Le mienten. Lo manejan como los manejaron a ellos en ésta situación. Fue un impacto, pero también el horizonte de las palabras y los encuentros siguientes. Sus compañeros:

“Queremos hablar, que Sebastián sepa… tiene que saber lo que pasó, cómo éste tipo miente y lo jode. Nosotros nos quedamos muy mal. Nos preocupamos”.

Reunirnos para hablar de diferentes temas siempre es un acierto para avanzar por más que la sensación a veces sea la del retroceso. Dar la palabra. No porque alguien la tenga y sea su dueño, sino para intentar producir saber ahí donde se decide no poder saber.

El encuentro nos sorprendió, el diálogo emergente planteó un horizonte no pensado, el de la soledad. Sebastián escuchó lo que le plantearon sus compañeros. Siempre asintió. Y cuando lo cercamos a decir su pensamiento, sentó su argumento en plenas navidades: “¿qué quieren que haga?, estoy solo”. Como si viniera a reformularnos el dicho: “mejor mal acompañado, que solo”.

Sus compañeros escucharon.

Nosotros también.

Para notar que finalmente, en aquella foto familiar, varios fotografiados, ya no están.

Abordamos este año, con Lacan, la transferencia, ese “corazón de nuestra experiencia” como él lo denomina en el seminario 8.

Es justamente a partir de un consenso grupal, acerca de la coincidencia con tamaña adjetivación, que estamos dispuestos a dejarnos arrastrar por los flujos y reflujos de una marea discursiva que nos afecta, es decir nos atraviesa, nos conmueve y finalmente nos moviliza y nos convoca.

Marea psicoanalítica que instala el concepto desde una “fundamentalidad” que este año nos proponemos interrogar, casi con la misma convicción que nos reúne en la certeza de su importancia y su papel decisorio en la dirección de la cura.

Los “topos”, o lugares dispuestos “ad-hoc” por el artificio del dispositivo. El amor, en su revelación de presunta estratagema, de recurso inaudito. La vigencia de un Amo sapiente, como ilusión apaciguadora, como salvoconducto imprescindible. El poder de la enunciación, de la palabra operativa, en tanto puente obligado entre demanda y deseo.

Aspectos, elementos, indicadores, devenidos avatares de una experiencia única, distinta y original, la experiencia analítica, de la que somos partícipes cotidianos, artífices convencidos y siempre practicantes de una particularidad, que nos demanda constantemente una puesta en cuestion de nuestros reflejos conceptuales y un acondicionamiento sin pausa de nuestro andamiaje argumental.

El “experimento” freudiano nos justifica, nos habilita y nos constituye.

La transferencia es ese momento constitutivo, a partir del cual llevamos la marca indeleble de nuestra pertenencia a un discurso, cuyo poder y trascendencia van de la mano con las dificultades y los hallazgos de la clínica. Y cuyos efectos y la pretendida eficacia de su práctica nos es permitido interrogar y comprender, a partir de ejercer plenamente la voluntad de reunirnos, y de reconocernos en el intercambio del trabajo compartido.

 

Grupo convocante: Herkos

A partir del mes de octubre del 2013 hemos dado lugar a un nuevo espacio Psicoanalítico de transmisión, advertidos siempre de que es en la "transmisión" de una experiencia de discurso donde nos encontramos con lo real como imposible de subjetivar, sin por ello detenernos; intentamos una vez más apostar que es en el marco de la puesta en acto de transferencia de trabajo donde ese imposible hace marca.

Red de Psicoanalistas Rosario – Servicios de Salud Mental Municipalidad de Rosario

Segundo encuentro: 13 de diciembre 2013   11hs.

Lugar: Hospital de Emergencias Clemente Alvarez

 

ENCUENTRO EN TORNO A LAS LECTURAS ACTUALES DEL

MALESTAR EN LA CULTURA

La cita: ciudad de Rafaela

La fecha: 26 de octubre de 2013

10 hs.

El dispositivo: intercambio informal a propósito de fragmentos del texto freudiano.

Para mejor organizar el espacio y el saludo de despedida esperamos que quienes quieran ser de la partida nos lo hagan saber. Envíennos su intención de participar por correo a María Laura Giraudo ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ), Iván Tritten Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. , Juan Alberto Manino Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Red de Psicoanalistas Rosario – Servicios de Salud Mental Municipalidad de Rosario

Primer encuentro: 27 de setiembre 2013   11hs.

Lugar: Hospital de Emergencias Clemente Alvarez

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